Luego de leer el artículo «La Ventana» de Olga Tokarczuk, Premio Nobel de Literatura 2019, publicado en el diario El País, he podido identificar los valores que nos guiarán en este nuevo tiempo. Pareciera que a causa del confinamiento hemos perdido el tiempo. Sin embargo creo que es todo lo contrario.

Hemos estado preparándonos psicológicamente para afrontar una nueva realidad que aún no podemos ni imaginar, pero sí suponer, que nada será igual que antes.

Enumero algunas experiencias valiosas del confinamiento:

    • Hemos intentado la introspección -observación de nosotros mismos-, en la medida en que la reclusión nos ha inducido al enlentecimiento y disminución de actividades. Lentitud y silencio, son los medios indispensables para el autoconocimiento.

 

    • Hemos vuelto un poco a la infancia, a aquel ritmo de vida en el cual podíamos ¨perder el tiempo¨ viendo por la ventana, jugando, coloreando o imaginando acampadas a la intemperie con solo extender unas sábanas sobre la mesa. Volver al juego es una de las formas de aumentar la creatividad que hay en cada uno de nosotros.

 

    • Hemos recordado que somos seres vivos frágiles, que enfermamos, sanamos y que también podemos morir.

Recordar el miedo a enfermar o a morir nos ha enseñado que no somos excepcionales. Recordar esta fragilidad puede empujarnos a cuidarnos y a cuidar de los nuestros, sobre todo a nuestros mayores que tanto lo merecen.

    • Hemos perdido el miedo o la flojera a preparar nuestros alimentos, a producir orden en el espacio que habitamos, a limpiar, a resolver temas que llevábamos años sin resolver; desde desperfectos en los electrodomésticos hasta relaciones astilladas. Estos comportamientos que incrementan la autonomía en rutinas básicas también fortalecen la autoeficacia (la capacidad de resolver problemas) en lo más complejo.

 

    •  Hemos incorporado un nuevo valor relacionado al concepto de cercanía: los dos metros de distancia, la higiene, el uso de mascarillas y otras normas que ahora son una incógnita nos sugieren que hemos de conversar más, expresar más. El contacto físico siempre será importante, pero ahora será más valiosa la comunicación genuina, auténtica.

 

    • Nos ha enseñado que la hiperactividad favorecida por la antigua normalidad (hacer varias tareas a la vez, dividir la atención y actuar con velocidad), quizá no sea tan necesaria como preguntarnos a nosotros mismos ¿qué es lo que en realidad
      buscamos?

 

    •  Unido al punto anterior, quizá entendamos que, mientras nos movemos por el mundo en busca de un mejor vivir, también será necesario recordar el hogar o los hogares de donde venimos o donde nos sentimos a salvo. Recordar el nido puede producir amor, nostalgia o ambas, pero recordar el hogar siempre fortalece la identidad y el sentido de la vida.

Será que ¿lo que llaman ¨la nueva normalidad¨ no sea más que el inicio de una vida normal?

 

Susana Barradas nació en Caracas y es Doctora en neurociencia, con una amplia experiencia en psicología clínica y experta en terapia sistémica y cognitivo-conductual. Dirige nuestro proyecto «Bienestar. Psicoterapia online para superar el duelo migratorio venezolano», te animamos a disfrutar de estos audios de acceso gratuito para superar los síntomas de la nostalgia, preocupación y miedo asociados al duelo migratorio venezolano.

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