María José Rojas con el Coliseo romano al fondo. Carta desde la Venezuela Virtual

Carta N°20: vuelve a comenzar las veces que sea necesario

26 octubre, 2026

Esta carta desde la Venezuela Virtual la escribe para ti María José Rojas, quien llegó a España como todos: llena de ideas y sueños. Inició su emprendimiento con todo lo que traía de experiencia en Venezuela y tuvo que volver a comenzar varias veces.

En su texto, te cuenta lo que aprendió, además de recordarnos que no somos nada más lo que hacemos y ofrecer consejos para seguir adelante en el camino del migrante. A continuación, sus palabras:

Para mí, la definición de migrar es volver a comenzar las veces que sea necesario.

Se vuelve a comenzar con más experiencia, con más certezas, con más claridad… pero también con más heridas y cicatrices. Con más “fracasos a la espalda” que, vistos con perspectiva, son aprendizajes que nos conectan con nuestra verdad, nuestro propósito y nuestro “para qué”.

Llegué a España en noviembre de 2019, con 25 años. Sola, sí, pero acompañada por una red de apoyo muy hermosa y extensa (amigos de toda Latinoamérica, España y otros lugares del mundo) que construí en Venezuela gracias a mi último trabajo-servicio en la Conferencia Episcopal Venezolana como Directora Ejecutiva del Departamento de Pastoral Juvenil.

Ese fue mi punto de partida y, con ese “titular”, intenté construir una carrera en el área pastoral dentro de España. En 2021 fundé mi propia empresa (S. L.) llamada “Academia Horizonte Joven”, dedicada a la formación online en liderazgo y acompañamiento para jóvenes y adultos que trabajan con comunidades juveniles católicas. Llegamos a más de 200 estudiantes de 17 países, acompañados por un equipo increíble de formadores, animadores y asesores de diferentes partes del mundo. Había alcanzado lo que consideraba “éxito” en ese momento.

Sin embargo, el desconocimiento fiscal (no saber las reglas del juego en este nuevo país) tuvo un costo emocional, financiero y psicológico muy fuerte para mí. En el año 2023 tuve que cerrar mi emprendimiento, mi fuente de ingresos, de estabilidad y de “prestigio”.

Entonces conocí el fracaso, el quiebre de mi gran sueño. Mi identidad se tambaleó porque estaba cimentada en la María José “pastoralista emprendedora exitosa”.

Sin mi emprendimiento, ¿quién era yo? Volver a comenzar no es fácil y muchas veces duele mucho.

Cerrar mi empresa significó mucho más que darme de baja como trabajadora autónoma y buscar empleo otra vez (antes de emprender, ya había trabajado como asistente administrativa, recepcionista o en atención al cliente). Desde dentro, sentía la necesidad de replantearme mis propios cimientos, reorganizar mi escala de valores y resignificar lo que por tantos años había guiado mi vida:

¿Cuáles son ahora mis sueños? ¿Para qué hago lo que hago? ¿Desde dónde quiero aportar valor al mundo? ¿Volver a un trabajo de oficina es sinónimo de retroceder, fracasar o empezar de cero? ¿Solo puedo ser exitosa teniendo una empresa? ¿Qué significa el éxito para mí ahora?

Nadie comienza de cero en ninguna etapa de la vida. Todo lo que vivimos se queda con nosotros, crece con nosotros y se expande con nosotros. Lo más importante es hacerle espacio, nombrarlo, reconocerlo y saber que lo que nos atraviesa (aunque duela) nos revela una nueva versión de nosotros mismos que quizá antes no hubiésemos conocido.

Hoy, mirando hacia atrás con gratitud y perspectiva, me gustaría compartirte 5 ideas claras y prácticas que me ayudaron a transformar la caída en impulso, por si estás atravesando un momento de incertidumbre o sientes que un proyecto no salió como esperabas:

  1. Separa tu identidad de tu estatus o tu trabajo: Tú no eres el cargo que ocupas, la empresa que fundaste ni el titular de tu currículum. Eres tus valores, tu historia, tu valentía y tus ganas de salir adelante. Cuando entiendes que un proyecto puede terminar pero tu valor como persona permanece intacto, el peso del «fracaso» se aligera enormemente.
  1. Nadie empieza de cero, empiezas con más experiencia: Aunque sientas que tienes que reiniciar una nueva idea, un nuevo proyecto o una nueva oportunidad (incluso una nueva vida en el extranjero), jamás comienzas con las manos vacías. Traes contigo aprendizajes, herramientas, fortaleza y vivencias que nadie te puede quitar. No comienzas de cero; comienzas de nuevo, pero con más sabiduría.
  1. Pide ayuda profesional: Justo en el momento de cerrar mi empresa, decidí comenzar terapia psicológica (presencial, con una extraordinaria terapeuta venezolana en Barcelona). Por primera vez sentí el abrazo de alguien que no me juzgaba por no haber sido capaz de “vender lo suficiente” para sostener mi emprendimiento, y que me sostuvo en mis momentos de dudas, desesperación y reflexión profunda. Buscar ayuda es una decisión valiente y profundamente necesaria.
  1. Reescribe tu propia definición de éxito: Muchas veces pensamos que el éxito es una fórmula rígida impuesta por la sociedad (yo también lo creí). Sin embargo, entendí que el éxito es una definición totalmente personal. También es exitoso quién puede levantarse cada mañana con un propósito claro, recuperar la paz mental, aprender a disfrutar de los pequeños logros y mantener el corazón abierto a nuevas oportunidades.
  1. Haz una pausa consciente para recoger las cosechas de la caída: En lugar de salir corriendo desesperadamente e intentar “tapar el error”, date permiso para procesar lo vivido. Pregúntate: ¿Qué me enseñó esta etapa? ¿Qué no volvería a repetir? ¿Qué herramientas descubrí en mí? Mírate con empatía y abraza tus cicatrices: cada una es prueba firme de todo lo que eres capaz de superar.

Varios años después de emprender, cerrar mi S. L. y volver a encontrarme a mí misma, me permito volver a soñar. Y soñar en grande.

Ahora mismo trabajo en una oficina como auxiliar contable, y no, no lo considero un fracaso. Sigue latiendo en mi corazón el deseo de emprender y crear algo propio con impacto y sentido, orientado a mejorar la vida de muchas personas. Surge otro “Horizonte” en mi caminar: apoyar a organizaciones sociales, católicas, asociaciones y ONG a consolidar sus procesos de sostenibilidad financiera a través de subvenciones públicas, privadas y fundraising digital.

Sí, me permito volver a soñar.

Quizá mañana se abran nuevas oportunidades, propuestas, ideas de emprendimiento o nuevos trabajos administrativos interesantes. Ahora reconozco con amor que, en cada etapa de mi vida, me acompaña la sabiduría y la valentía de los pasos anteriores.

Todo viaja conmigo en mi maleta. Y ahora, próxima a cumplir 7 años como migrante, solo me queda recordarme con amor:

“Tengo derecho a comenzar de nuevo, las veces que sea necesario”.

Con mucho cariño,

María José

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