Llegué en noviembre de 2014 a Barajas y en diciembre de ese mismo año a Tenerife. Jamás en mi vida había visitado España y mucho menos el resto de Europa. Nunca me planteé salir de Venezuela, hasta que la situación comenzó a empeorar notablemente en el 2009. Mi salida del circuito de emisoras CNB (Circuito Nacional Belfort) -de la cual formé parte como miembro del staff de locutores- fue el efecto del decreto de CONATEL el primero de agosto de aquel año. Ante mi resignación de hacer militancia partidista para ingresar en la industria petroquímica luego de graduarme y el constante ataque al laboratorio farmacéutico privado donde trabajé por años, decidí finalmente emigrar.

Tras mi llegada a Tenerife, las dificultades para conseguir trabajo se sumaban a mi esperanza de una vida mejor, siempre optimista pero nostálgico de dejar a mi familia, amigos, costumbres, cultura, sabores, aromas y paisajes. Camarero, lava-coches y comercial libre de diversas áreas, fueron algunos de los oficios que desempeñé durante mis primeros meses en una España aún afectada por la crisis del 2008.

Con título en mano homologado y la ilusión de ejercer -ahora sí- en un país donde el profesional sí vale, recuerdo pasarme largas horas en locutorios enviando currículos en pleno auge de la Ley de Protección de Datos sin poder entregar nada en físico.

Finalmente, llegó la tan esperada oportunidad de trabajar en una empresa petrolera luego de invertir algunos ahorros haciendo un máster para ser más competitivo.

El día de la entrevista me llevé una gran desilusión cuando me di cuenta de que como camarero ganaba más dinero que como ingeniero químico con un Máster en Prevención de Riesgos laborales. La visita médica volvía a ser mi alternativa y, después de varias entrevistas, logré incorporarme a través de un contrato de prácticas. Luego de dos años, conseguí una mejor oportunidad contractual en otro laboratorio, para el cual trabajo actualmente.

Nunca dejé de prepararme en locución y tras relacionarme con muchas personas, logré entrar en los circuitos radiales canarios. Ahora soy la voz oficial de una radio latina en Tenerife, trabajo “freelance” desde mi modesto estudio de grabación en casa y con mucho orgullo conduzco un programa de música folklórica venezolana que alegra los corazones paisanos en señal abierta y para todo el mundo a través de internet. Algunos me llaman “El llanero Reyes” identificándome con mi apellido materno, otros me dicen “la voz identitaria de Venezuela en Tenerife”.

Soy Amin Abouchacra, hijo de un inmigrante árabe repitiendo la historia de su padre, soy otra de las casi 5 millones de historias de venezolanos en el extranjero, soy de la diáspora, soy del país que lo tiene todo y que amo profundamente. No doy consejos porque no soy dueño de verdades, mi mensaje lo tienes en mi pequeña biografía: perseverancia”.

Actualmente, Amin trabaja como voz de prestigiosas marcas, animador de importantes eventos e impulsor de su propio proyecto “Suena Venezuela”, transmitido los sábados y domingos de 10:00 a 12:00 H a través de Rítmica FM 105.9. Puedes seguirlo en sus redes sociales: @amin_abou_locutor y @amin_abou_radio.

 

✍🏽 Escrito por Vania Dos Reis, voluntaria de nuestra fundación.

 

Conoce más historias inspiradoras de migrantes venezolanos en #FamiliaVenezuela.

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