Llegué hace dos años y medio a España. Nadie se va de su casa a menos que tu hogar sea como la boca de un tiburón. Toda una vida dejada atrás. He tenido que reinventarme, empezar de cero, de la nada, como todos los que emigran.

Esto de no tener un lugar propio, algo que se considere tu hogar, morada o como lo quieras llamar, te hace sentir que eres un peregrino, un nómada y que no puedes arraigarte con nada. Creo que esta sensación es lo más difícil que experimento en este exilio.

Ha sido despiadadamente duro, pero también he encontrado personas que me han ayudado mucho, tanto españolas, como venezolanas.

Quiero irme a mi casa, pero mi hogar es la boca de un tiburón.

He tenido que sacar del saco de recursos todas las habilidades de las que dispongo.

Aquí, he descubierto una nueva actividad profesional que antes no había ni imaginado: he estado trabajando como actor extra, lo que se conoce aquí como «figurante». También he trabajado como actor en tres películas, ¡una de ellas con Alejandro Amenabar, en «Mientras dure la guerra»! Otra, con el director venezolano Pedro Brito en «No es lo que parece» y soy protagonista de una producción norteamericana llamada «Dr. Daedalus». Con esto no considero haber alcanzado mi meta ni haber logrado el éxito. La vida sigue siendo especialmente dura y se siente el efecto del Síndrome de Ulises o Transtorno Afectivo Migratorio pero mantengo el pulso día a día. Y prosigo hacia adelante buscando el sentido de todo en la providencia y sus designios.

Quiero irme a casa, pero mi hogar es la boca de un tiburón. Ahora estoy tocando en la Orquesta Sinfónica Cruz Diez, aunque no contamos con ingresos económicos, apostamos por ello con fe e ilusión .

Mi vida se ha nutrido con todas estas experiencias, se han ampliado mis capacidades y talentos y estoy muy agradecido por ello.

Reconstruir sobre escombros y cenizas no es fácil, pero cada día es una oportunidad más de ver en la vida muchas posibilidades insospechadas.

Nadie se va de casa hasta que el hogar tiene una voz húmeda que te dice en el oído: corre, vete ahora, no sé en qué me he convertido…

 

Conoce más historias inspiradoras de migrantes venezolanos en #FamiliaVenezuela.

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