Johanna, emprendedora venezolana de referencia y miembro de nuestro patronato, nos envía estas imágenes repletas de humanidad desde la cocina de uno de sus restaurantes, el Café Murillo. En estos momentos tan excepcionales para la vida de todos, está preparando de manera incansable comida para llevar al personal sanitario.

Benditos restaurantes. Esos que siempre han sido (y serán) lugares de ocio, encuentro, risas y abrazos; hoy se llenan de esperanza y buenas intenciones para que los héroes de hoy, los médicos, reciban comida cada día.

Me emocioné, nos recibieron dos enfermeras y nos dijeron » ¡Gracias! Estamos cayendo como moscas y no hay suficiente comida en los comedores porque somos demasiado personal. Cuando llegamos de las guardias estamos demasiado cansadas para cocinar o comprar»

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