Con la cabeza en las nubes pero los pies en la tierra. Llegar a este país ha sido una bendición y una dicha a la par. Saber que estoy en un lugar en el que también puedo soñar en grande es de agradecer. Sin embargo, aunque mire hacia adelante, no me canso de volver la mirada a atrás y agradecer de haber crecido y aprendido lo que aprendí de Venezuela.

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