Llegué de Venezuela hace tres años. Allá estudié Administración Aduanera, en Maracaibo, estado Zulia, mi querida ciudad, donde nací. Me vine sola a luchar por mis metas y también para ayudar mi familia; sobre todo por mi abuela, para que ella estuviera cómoda y que no le faltara nada, ya que mi madre falleció tres años atrás.

Primero decidí viajar a Panamá, pero mi suerte no estuvo allí. Así que decidí venirme a Madrid, donde tengo un gran amigo que me ayudó a salir adelante y a conectarme con el lugar. A través de él, conseguí a personas maravillosas que me abrieron camino.

Al principio todo me costaba y me pegaba: el clima, la comida, las costumbres, la gente, pero decidí pasar la página, dejar la nostalgia a un lado y empezar a echarle pichón, como decimos nosotros.

Al principio trabajé como camarera los fines de semana. Luego tuve la suerte de conocer a una persona que creyó en mí, me abrió las puertas de su casa y también las de su corazón. Pronto nos unimos legalmente y gracias a ello logré obtener mi residencia y el permiso de trabajo. El resto ha sido un camino lleno de buena fortuna, ya que enseguida encontré un empleo, el cual conservo y cuido muchísimo. Ya tengo un año en la Tequeñeria 66 del Mercado de Maravillas.

Me encanta mi trabajo porque puedo socializar con mis paisanos, desearles un buen día y atenderlos siempre con una gran sonrisa.

 

📷 @Angela Bonadies

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