Migrar implica aprender a habitar un contexto nuevo, reconocer lo que cambia y encontrar herramientas para atravesar ese camino con más claridad. En Código Venezuela acompañamos a personas de la diáspora venezolana que, como Andrea Escobar, buscan orientación, comunidad y espacios donde sentirse comprendidas.
Andrea conoció la Fundación Código Venezuela el año pasado, gracias a un amigo que le compartió nuestro trabajo. Su primer acercamiento fue virtual, a través de una charla en Venezuela Virtual que le permitió mirar su experiencia migratoria desde otro lugar.
“Me ha dado muchas herramientas para entender este nuevo contexto en el que estoy viviendo”.
Para Andrea, ese acompañamiento fue una forma de reconocer que lo que estaba viviendo no era una experiencia aislada, mientras pudo recibir información útil. Por ejemplo, ganó una asesoría financiera personalizada en uno de nuestros webinars.
“Creo que al final es lo que a mí más me ha aportado: entender que es un proceso que no solo estoy viviendo yo, sino que han vivido muchas personas”, cuenta. Esa idea le dio una sensación importante en medio del camino migratorio: tranquilidad.
Desde entonces, su vínculo con la Fundación Código Venezuela había sido principalmente online. Por eso, asistir a su primer evento presencial fue un momento especial. Después de haber participado en espacios virtuales, Andrea pudo encontrarse cara a cara con otros venezolanos en España que forman parte de nuestra comunidad.
“Hoy estoy muy feliz porque es mi primer evento presencial. Siempre había estado de forma online”, comparte. Para ella, la presencia de otras personas hizo que la experiencia tuviera una energía distinta: “La energía que aportan otras personas en forma presencial es muy bonita”.
Su testimonio muestra algo que vemos con frecuencia en nuestra comunidad: a veces, el primer paso es recibir una herramienta concreta; otras veces, es descubrir que no estás atravesando el proceso en soledad. En ambos casos, acompañar también significa crear espacios donde las personas puedan reconocerse, orientarse y seguir avanzando.
Andrea resume su experiencia con gratitud y con el deseo de que más personas puedan encontrar ese mismo apoyo:
“Estoy muy agradecida con el trabajo de la fundación y espero que sigan ayudando a más personas de la diáspora venezolana a atravesar este bonito camino que es la migración”.
