“Ají Dulce la Taguara” es un emprendimiento de María Fabiola Pérez al cual yo me incorporé hace más de un año. En Venezuela, también fuimos socias en un centro de desarrollo personal y de fisioterapia ya que ella es fisioterapeuta y yo profesora universitaria -dedicada al desarrollo personal- desde hace 12 años. Aquí continuamos con las labores de aquel centro dentro de nuestro propio instituto de formación, “Alma Raíces”, que ahora mismo estamos llevando online.

Mi adaptación no ha sido tan fácil ya que aquí los venezolanos somos “ilustres desconocidos” y la competencia en Madrid es muy fuerte en ambas áreas.

Al inicio de la pandemia Ají dulce estaba lista para un movimiento mayor pero el plan tuvo que detenerse un poco y debimos reinventarnos. Y, aunque tuvimos un gran bajón, nos permitió abrirnos al delivery y a la creación de nuevas propuestas y de nuevos productos. Nos gusta decir que “no somos una venta de empanadas en el Mercado Maravillas, sino un restaurante en el Mercado Maravillas”.  

España nos ha tratado súper bien y me siento afortunada ya que hay muchos paisanos con situaciones más difíciles; pero es un tiempo donde hay que agradecer lo que tenemos y creo que Madrid nos ofrece esa oportunidad. Ha sido una experiencia positiva aunque como es natural, haya días de abatimiento.

Veo el futuro encaminado hacia un modelo más parecido a lo que nos dejó la pandemia, con un concepto que va más hacia las redes sociales y a lo digital.

 

📷 @Angela Bonadies

Conoce más historias inspiradoras de migrantes venezolanos en #FamiliaVenezuela.

¡Transformemos vidas!

100% de tu aporte se dedica a encontrar oportunidades para la diáspora venezolana.