«Mi nombre es Luis Guillermo Torres Rivero, soy músico venezolano que, con una vida y carrera musical hecha, me motivó a emigrar junto con mi esposa y compañera de vida en vista de la realidad incierta que se vivía en la Venezuela del momento. En 2015, llegamos a España con el objetivo de reinventarnos y comenzar un nuevo rumbo. Me formé como pastelero y, por cosas de la música, llegué al voluntariado de “Música en Vena” llevando música a hospitales. Es gracias a esta participación que logro el contacto para conseguir mi primera entrevista de trabajo en la pastelería Mama Framboise, un proyecto de venezolanos que me abrió las puertas y me dio la oportunidad que tanto deseaba. No puedo estar más agradecido con ambos proyectos y con todo lo que aprendí durante esos 3 años. Aunque mi motivación del momento era ser el mejor pastelero, siempre hubo un espacio que llenar, la música, que me acompañó desde niño y que ya no era parte de mi vida cotidiana, algo me faltaba. Cada tanto aparecía una oportunidad de hacer música, pero era de manera puntual, participando en proyectos educativos, también como músico de refuerzo en agrupaciones formativas y en bandas de aficionados. Un día me llega la oportunidad de enseñar música a niños en un colegio y sin mayor esfuerzo me enamoré de la educación. La conexión fue inmediata y con ella la necesidad inminente de formarme en esta rama. Viajamos a Venezuela para visitar a nuestra familia en las navidades de 2018, con mi esposa embarazada de nuestra primera hija. Llega el año nuevo y comienza el 2019 con una situación personal que nos impide volver en el tiempo planeado, lo que nos obliga a dejar el trabajo en el colegio, ocurre el apagón nacional, y el embarazo llega a un punto en el que ya no era prudente viajar. En junio de 2019, nace Natalia y con ella la necesidad de volver a España. En septiembre de ese mismo año volvemos a España, pero esta vez la meta estaba clara, debíamos formarnos como profesores de música. Llegamos tarde a todas las convocatorias menos a la de la Orquesta Cruz Diez, en la que pude participar en el concierto inaugural de la Fundación Código Venezuela, la cual, por casualidad, tenía un convenio de becas con la Universidad Internacional de la Rioja en la que queríamos cursar la carrera de Magisterio con mención en música. Fue así como mi esposa y yo decidimos contactar con la fundación de forma directa y en contra reloj, ya que el curso académico de la universidad comenzaba en 3 semanas. Para nuestra sorpresa nos contactaron rápidamente y con un sentimiento de incertidumbre, pero con mucha fe, hicimos la entrevista. Ese mismo día nos informaron que éramos elegibles para la beca de estudios, lo cual nos permitió matricularnos y comenzar este sueño que tanto anhelábamos. Hoy miramos hacia atrás y ya han pasado dos años y medio de carrera aprobados, mucho esfuerzo de por medio y la llegada de nuestro segundo hijo Gabriel que ahora nos acompaña y forma parte del equipo. El acceso a esta formación nos ha abierto el camino y nos ha devuelto a la labor docente, que, unida a la experiencia y formación adquiridas en el Sistema de Orquestas de Venezuela, nos ha permitido enriquecer nuestra labor y nos motiva a continuar con la ilusión de completar con éxito el tramo de carrera que nos queda por cursar. Nuestras posibilidades profesionales y personales han cambiado mucho desde aquel día de octubre en el que nos topamos con esta mano amiga que nos abrió la puerta al mundo de la formación universitaria. Esta beca no solo nos brinda un camino certero, sino que además nos da una oportunidad como venezolanos para mostrar lo mejor de nuestro país, de nuestra gente. Y es que son muchos los que, como nosotros, en la diáspora, luchan por salir adelante con todos sus esfuerzos y sobre todo con las ganas de superación. La fundación nos ha brindado una de las oportunidades más valiosas y significativas de nuestras vidas, con la que hoy estamos plenamente comprometidos y por la cual estaremos eternamente agradecidos. Un fuerte abrazo a Beatriz Octavio y a todo el equipo de Código Venezuela. Gracias siempre».

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