Familia Venezuela Alberto

 

Soy de Petare. Emigré en 2018 a Tenerife gracias a un familiar que me brindó apoyo. Me vine por la enfermedad de mi madre. Una enfermedad muy grave. No teníamos los medios para costear sus medicinas, tratamientos y operaciones. Cuando llegué a Tenerife empecé a trabajar aquí en negro, conseguí trabajitos de árbitraje de kickingball y pude mandarle algo de dinero a mi mamá.

Inicié en el kickingball a la edad de 15 años, en unos juegos escolares en los que arbitraba mi padre que fue quien me inició en este deporte y me apoyó en los inicios de esta dura carrera. Ya con casi 14 años de experiencia y aún agradezco su apoyo siempre, no solo con el arbitraje sino en muchos aspectos de mi vida moral, deportiva, ética y espiritual.

Soy graduado de la Universidad de los Teques, UPTAMCA, en Entrenamiento Deportivo. Hice 2 especializaciones en la UCV, en Fisiología Clínica del Ejercicio y en Nutrición Deportiva. He hecho más de 7 talleres y seminarios en el mundo del fitness. Aquí he trabajado en el campo, como albañil, plomero, masajista, entrenador personal.

En Venezuela, había conocido a quien hoy es mi esposa. No la volví a ver después de que me gradué. Reconectamos a través de Facebook. Es una historia de amor a distancia. Ella fue mi motivación para venir a Madrid y buscar nuevos horizontes para poder estar juntos.

Se fueron abriendo los caminos. Una chica me ofreció quedarme en su casa en San Lorenzo del Escorial. Empecé a trabajar en Glovo con una bicicleta prestada. Fui reuniendo un poquito aquí y allá. Hacía algunos trabajos vinculados con el kicking y conseguí trabajo en una empresa de vigilancia nocturna. He hecho de todo. Glovo, Uber, trabajo en una empresa que envía cajas a Venezuela, lo que me salga en el camino.

Logré reunir el pasaje y traerla. Ella ha sido mi gran apoyo. Nos casamos, algo que siempre recordaré y día a día me complementa mucho. Gracias a ella, he podido ayudar más a mi familia.

Nunca me he rendido. He tenido días en los que siento que no progreso mucho pero trato de vivir un día a la vez y que cada día sea productivo.

Mi inspiración es que hay mucha gente que tengo en Venezuela. Mi madre, mi padre, mis hermanos, mis sobrinos -que son mi luz-, mis abuelos. Compartíamos a diario. Siempre pienso en ellos. Cuando siento que no puedo, ellos me están viendo a la cara diciéndome «vamos, que sí puedes. Yo confío en tí».

Y tengo un ritual. Cada mañana digo: mamá bendición. Cada vez que hago una tarea le mando una foto y ella me bendice. Ella está orgullosa de mí, por eso nada me va a detener. Si lo deseas y luchas por ello, lo vas a obtener. Con fe, paciencia y dedicación.

España es un país donde se puede prosperar mucho, sacar muchos cursos. Hay mucha gente en la diáspora que se ha podido profesionalizar. Por España siento un gran respeto y agradecimiento, por habernos dado un segundo hogar a tantos venezolanos. Siento una gran admiración por España, por su historia, su cultura, su arquitectura. Los españoles han soportado guerras y crisis. Los respeto mucho.

Desde nuestras vivencias y nuestras experiencias, los venezolanos podemos aportarle mucho a España para hacerla mejor de lo que ya es.

Conoce más historias inspiradoras de migrantes venezolanos en #FamiliaVenezuela. Cuéntanos la tuya. 

¡Transformemos vidas!

100% de tu aporte se dedica a encontrar oportunidades para la diáspora venezolana.