Llegué a España en el 2017 con la idea de quedarme solo un año, pero en esa época la situación en Venezuela empeoró, así que decidí quedarme y dejar 32 años de mi vida allá. En Barinas trabajé desde los 26 años en un Preescolar y fui la directora los últimos cinco.

En Madrid me ha acompañado siempre la suerte

A los 29 días de llegar conseguí un trabajo como cocinera en el Mercado de Maravillas, ya que traía la experiencia desde Venezuela, donde también tenía un puesto de pastelitos andinos y empanadas. Me gusta mucho la cocina y aunque es muy demandante, soy paciente y puedo manejarla sin angustias.

A pesar de que no ha sido fácil dejar el país, me he adaptado muy bien ya que tengo a toda mi familia aquí; están mi madre, mis ocho hermanos, mis sobrinos y sólo me queda uno en Venezuela que está por venirse pronto.

Madrid ha sido generosa conmigo desde el principio y no puedo quejarme de nada, le doy las gracias

Ahora trabajo con mi sobrina en el puesto de comida venezolana Las Chamas. Es un negocio familiar de gastronomía venezolana que acabamos de reabrir mediante un traspaso después de muchísimo sacrificio y que estamos tratando de levantar a pesar de los terribles efectos de la pandemia, que además nos tocó muy cerca sentimentalmente, porque perdimos a un familiar.

Pero soy una mujer fuerte y de fé y estoy dispuesta a invertir todas mis fuerzas para sacar el negocio adelante. Lo demás está en manos del universo y él dirá, nuestra tarea es levantarnos todos los días y seguir intentándolo; aunque mi verdadero sueño es poder recuperar nuestro país y regresar a Venezuela algún día.

 

📷 @Angela Bonadies

Conoce más historias inspiradoras de migrantes venezolanos en #FamiliaVenezuela.

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