Llegué en 2017 y la experiencia en Madrid ha sido buena. Yo me vine con mi chamo de dos años y nos recibieron mis tíos que ya estaban aquí. Luego en 2018 llegaron mis padres con mi hermano pequeño. La razón principal para venirnos es que mi hermano tiene una discapacidad intelectual y en Venezuela la situación se estaba poniendo muy ruda para poder tratarlo. Él convulsiona, así que debe tomar anticonvulsivos y en el país era muy difícil conseguirlos y aplicarle el tratamiento adecuado.

Al llegar, mi primer trabajo fue cuidar a un niño de 7 años, luego encontré una opción limpiando un restaurante y después una discoteca; esa parte fue muy fuerte porque durante los fines de semana los baños quedaban hechos un desastre y nos encontrábamos de todo. En esa etapa me ayudaron mucho mis padres para sacar el trabajo más rápido, ya que yo sola no
me daba abasto.

Fue un comienzo rudo pero logramos salir airosos ya que en mi familia somos muy unidos y creyentes

Después de esta etapa, en octubre del año pasado, logramos abrir mediante un traspaso nuestro local de comida venezolana “Las Chamas” y convertirlo en un negocio familiar. Y aunque hemos logrado levantarlo poco a poco, la pandemia nos tocó muy fuerte y fue una dura prueba porque perdí a mi padre. Eso nos cambió la vida porque él tenía un rol
fundamental dentro de nuestro hogar.

Sin embargo, tengo fé en que todo saldrá bien aunque lleve su tiempo. Todo es cuestión de constancia, perseverancia y trabajo.

 

📷 @Angela Bonadies

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