El Covid detuvo los planes que venían caminando en el ámbito laboral y en mi caso han sido meses de respirar profundo, llorar, soltar y aceptar que las cosas no son como uno quiere que sean, sino como el tiempo lo desea

Llegué a Madrid junto a mi pareja en 2017, luego de salir de un país que estaba convulsionado por las protestas que hubo ese año, a las que asistimos en su mayoría, aún teniendo fecha y pasaje de venida a España, pero teníamos que cumplir y esa era una manera de sentir que estábamos haciendo “algo”.

Aquí nos recibió una ciudad alegre, cariñosa y caliente, ya que empezaba el verano. Llegué a casa de la pareja de una amiga que, habiéndonos visto una sola vez, nos abrió las puertas de su casa. Yo traía seis mascotas y ella también tenía un gato.

Llegué a Madrid y lo primero que obtuve fue hospitalidad y cariño. ¿Qué más puede uno pedir?

En Venezuela estudié medicina en Mérida e hice el postgrado de cirugía general en el Hospital Domingo Luciani en Caracas. Trabajé como cirujano a tiempo completo hasta 2014-15, cuando por razones tanto de seguridad como personales decidí alejarme de la cirugía y empezar a hacer un máster en entrenamiento deportivo y a formarme como médico del deporte.

La idea de venirnos a España, era hacer el postgrado de medicina deportiva, pero desde hace varios años no se ha salido ofertado, así que he seguido “formándome de manera informal” con personas relacionadas al sector.

Además de lo anterior, en 2019 comencé un máster en medicina de urgencias en montaña; una combinación de ocio y trabajo. La situación actual me ha hecho detenerme a pensar qué y cómo hacer para surfear este momento histórico.

 

📷 @Angela Bonadies

Conoce más historias inspiradoras de migrantes venezolanos en #FamiliaVenezuela.

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