Carmen Elena Caraballo

Foto: Anamaría Oxford

“Recuerdo ese trayecto Caracas-Maiquetía, es como sentir que estás yendo a un hoyo que no sabes si tiene fin, pero sabes que tienes que lanzarte porque del lado donde tú estás no te dejan opción.

Yo tenía a Petare como el salvapantallas de mi vida, por elección propia y como homenaje al cariño a su gente.

Me llamo Carmen Elena, todos -los que me tienen cariño- me dicen La Negra.

Llegué a España hace poco más de un año, con mi vida en las únicas dos maletas que tenía, eso, mi vida, en dos maletas. La cosa es dura, sí que lo es. ¡Pero a mí Madrid me ha dado tanto!

Hoy, un año y pico después, puedo llenar hojas y hojas con historias y cosas bonitas que he vivido en esta ciudad. Me encontré conmigo misma, de ser una negra de keratina me re-encontré con mi pelo crespo («mi pelo chicha» para que se entienda) ¡y me encanta! Dejé de comparar, dejé de quejarme, aprendí a no dejar que las circunstancias me borren la sonrisa.

Aquí también, encontré «el amor», ese que llega sin buscarlo, que sólo las calles cómplices madrileñas entienden. Ignacio, un rubio maravilloso que me ha enseñado el valor de la vida en otro país, que además comparte los pesares que a veces se asoman en la vida de una exiliada”.

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