Foto: @analuisafigueredo

“Vivo entre Pekín y Madrid. Recientemente estuve allá. En ese último viaje, me dieron el equivalente al “green card” pero chino. Hay solamente mil extranjeros que lo tienen, todo un privilegio, todo un logro, y eso que apliqué estando en España. Ahora no tengo que estar renovando visas durante los próximos 10 años. De todas las ciudades que conozco, Madrid es la más placentera y sabrosa, porque el saber vivir es toda una pauta existencial y urbana. Cada barrio es autosuficiente, tiene su propia vida, con buenos restaurantes, cafés, bares, salas de cines, farmacias, mercados, hospitales. Por eso nos agrada tanto vivir aquí. Por su calidad de vida. En China, tengo mi oficina de arquitectura. No nos vinimos por cerrar el capitulo de China sino para tener un “back-up”. Además, la contaminación de Pekín estaba afectando la salud de mi esposa. Nada más llegar a Madrid, todos los síntomas desaparecieron. Acá en España, estoy intentando hacer proyectos de bienes raíces con inversionistas chinos pero no hemos tenido suerte todavía. Nada de lo que les he presentado, les ha hecho brillar los ojos. Los chinos lo que persiguen son ganancias inmediatas, no están dispuestos a arriesgarse tanto por un porcentaje menor de retorno, en algunos casos siento que tienen razón. Acá se siente atractivo pero allá en la distancia, tan lejos, es complicado visualizarlo. Estoy seguro que algo vendrá”.

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