Foto: Beatriz Octavio

“Mi hermana fue como un experimento. Mi mamá la metía en todo… que si natación, volleyball. En todo. Por último, la metió en la orquesta. Yo iba a sus conciertos.

Cuando cumplí 8 años, mi mama me llevó a que me hicieran una audición. Mi hermana me dijo: “toca chelo, por favor”. Y tenía razón, lo mío era el chelo. Así que me fui a Caracas a estudiar. En Julio de 2018, me aceptaron en La Filarmónica Nacional de Venezuela, pero con la situación del país, los apagones, las marchas, pues paraban las clases, cancelaban los ensayos.

Entonces, comencé a pensar en venirme a estudiar a Europa. Bueno, en tema de música, Europa es Europa.

Vivía con mi hermana, su novio era un preso político. Todo era una montaña rusa. Sufrimos mucho como familia. Cuando a él lo soltaron, se lo trajeron para acá y eso aceleró nuestra decisión de venirnos. No fue fácil, pero ya estamos aquí.

Estoy asombrada, porque puedo salir a caminar, puedo vivir sin estar pendiente de la crisis. Me siento muy bien. Madrid es hermosa, una ciudad multicultural. Me he adaptado muy rápido. Yo vine con la intención de estudiar, por ahora, estudio en mi casa para el año que viene participar en las audiciones. Tengo mis metas claras. No me doy golpes de pecho. Me enfoco en lo bueno. Así intento yo vivir mi vida aquí”.

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