De niña mi sueño siempre fue vivir en Europa, me parecía que ofrecía tanto… la cultura, la comida, las personas, los palacios… ¡Tanta historia me enamoraba! Definitivamente, pensaba que sería un buen lugar para vivir y no me equivoqué.

Las razones por las que emigré a mi querida España no fueron las que yo imaginaba, claramente. Aunque no ha sido fácil establecerme en el país, la imagen que de niña me proyectaba este sigue siendo la misma.

España es un país que inspira, hay lugar para las buenas personas que quieren crecer, superarse y ayudar a otros.

La fundación Código Venezuela llegó justo en el momento que la necesitaba. Tenía muchas dudas y veía mi estatus inmigratorio con mucha negatividad, pero con su ayuda y asesoría logré reorientarme para cumplir mi sueño de niña y seguir con las metas que tengo planteadas actualmente.

A veces, es difícil mantenerse de pie o de buen ánimo cuando somos inmigrantes, pero siempre existen personas en nuestro camino que nos pueden abrir las puertas, por eso es tan importante apoyar a fundaciones como Código Venezuela y a programas de integración social para inmigrantes.

Nosotros podemos poner nuestro granito de arena poniéndonos a disposición de fundaciones que mejoran y dan oportunidades a extranjeros como nosotros. Debemos comprometernos con nuestra comunidad dónde quiera que estemos y así lograremos lo que tanto anhelamos los venezolanos.

 

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