Carolina Jaimes Branger, Carta N°13 desde la Venezuela Virtual

Mar 27, 2026

Desde su cristal, Carolina escribe este texto donde mira a quienes emigramos como valientes, ciudadanos del mundo. Aplaude cualidades mientras nos impulsa a crecer y contribuir al país que nos recibió y que se convierte poco a poco en un nuevo hogar. Carolina Jaimes Branger es una reconocida periodista y escritora venezolana, escribió esta Carta desde la Venezuela Virtual mientras vivía en España. 

Carolina te invita a abrazar las oportunidades que te ofrece cada día, a avanzar con la resiliencia y la alegría que nos caracteriza. A continuación, sus palabras, en la Carta a los que se han ido:

«Queridos compatriotas,

Espero que al leer estas líneas se sientan rodeados de la calidez que siempre ha caracterizado a nuestro pueblo. Alguien por quien sentí inmenso afecto y con quien me unió una sólida amistad, el Reverendo Padre Armando Janssens, nacido en Bélgica, me contó que cuando llegó a Venezuela, estaba “algo desubicado” de dónde exactamente tenía que ir. Todos sabemos lo difícil que es para un extranjero entender una dirección venezolana, más cuando el lugar está en el centro de Caracas, donde la referencia son solamente los nombres de las esquinas.

Entró a una panadería en Cipreses y le preguntó a la muchacha que estaba en el mostrador si ella podía orientarlo. Ella le respondió: «Mira, mi amor, tú agarras por aquí a la izquierda y subes hasta que ya no puedas subir más …»

Él, al escucharla decirle «mi amor» con aquella naturalidad y a pesar de que llevaba el cuello clerical, pensó: «¿Acabo de llegar y ya soy “mi amor”? ¡Este es el sitio donde yo quiero vivir!». Y vivió en Venezuela el resto de su vida. Adoró nuestro país y sobre todo, a nuestra gente.

Esa calidez, esa cercanía y esa forma de ser tan auténtica que nos distingue como venezolanos, son cualidades que deben seguir llevándose consigo, sin importar dónde vayan.

Quiero hablarles desde el corazón, a ustedes que han tomado la valiente decisión de dejar su hogar en Venezuela y buscar nuevas oportunidades en otros rincones del mundo.

Al momento de partir, estoy segura de que deben haber sentido una mezcla de emociones: tristeza por dejar atrás seres y lugares queridos, nostalgia por los recuerdos de su infancia y adolescencia y, al mismo tiempo, esperanza por lo que el futuro puede depararles. 

Mi papá, cuando mis hermanos decidieron quedarse a vivir en los Estados Unidos después de haberse graduado allá, les dijo que jamás dejarían de ser venezolanos. Que sus identidades seguirían estando enraizadas en cada uno de los momentos que vivieron en su tierra. Pero que ahora pasaban a ser ciudadanos del mundo, y como tales, tenían la oportunidad de construir nuevas redes, aprender diferentes maneras de vivir y trabajar junto a personas de diversas culturas. Que la aprehendieran como una experiencia enriquecedora que, aunque a veces pudiera parecer o ser desafiante, también era profundamente valiosa.

Yo les digo a ustedes, ahora también ciudadanos del mundo, que cada día en su nuevo país, que ya es o que eventualmente se convertirá en su nuevo hogar, trae consigo la posibilidad de crecer, de aprender y de contribuir a un mundo cada vez más diverso y conectado.

Es natural sentir tristeza o nostalgia en momentos de dificultad; sin embargo, les animo a que busquen y celebren los buenos aspectos de su entorno. Muchas comunidades han abierto sus brazos para recibirlos, mostrando así que la bondad y la solidaridad no conocen fronteras. 

Aprovechen la oportunidad de conocer a sus vecinos, de compartir historias y de aprender sobre sus costumbres y que ellos conozcan las nuestras. Cada encuentro puede nutrir su experiencia y ayudarles a encontrar su lugar en este nuevo capítulo de sus vidas.

Como dije antes, nunca pierdan esa alegría natural y la capacidad de encontrar el lado positivo incluso en los momentos más difíciles, porque esa característica tan venezolana es un regalo que deben llevar consigo a dondequiera que vayan. Su risa, su humor y su espíritu vibrante son cualidades que enriquecen e iluminan cualquier lugar y que seguramente les abrirán puertas en su nuevo hogar.

Que el amor por su tierra, por sus tradiciones y por su gente siempre viva en sus corazones. La resiliencia de nosotros los venezolanos es una fuerza poderosa que los acompañará en su camino.

Mantengan la esperanza viva. Cada día es una oportunidad para hacer nuevos amigos, aprender algo valioso y seguir construyendo su camino. Ustedes son parte de una comunidad más amplia que se esfuerza por superar adversidades y buscar un futuro mejor.

Recuerden que no están solos. Hay muchos que comparten su experiencia y los que no, estamos dispuestos a apoyarlos en este viaje, aunque físicamente estemos lejos. Sigan adelante con valentía y confianza. Este nuevo capítulo está lleno de posibilidades, y ustedes tienen el poder de escribir su propia historia.»

Con cariño y admiración,

Carolina.

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