En esta edición compartimos contigo una carta de una valiosa colaboradora, miembro de nuestra app, que aporta cada día a nuestra comunidad en Venezuela Virtual. En este texto Marian Pineda nos cuenta su paso por los tramos más duros del camino de la migración, cómo superó esas etapas y nos anima a seguir adelante, como héroes y heroínas en nuestra historia.
A continuación, las palabras de Marian:
«Cuando recibí la invitación a escribir esta carta, aparecieron millones de preguntas en mi mente entre las que estaban: ¿Cuál sería el enfoque?, ¿qué mensaje podría generar para conectar contigo? Y luego de tanta pensadera me dije: ¡pero si quien está fuera de su país, está tan lleno de ganas por conquistar la tierra a donde ha llegado, entonces una manera de empezar podría ser invitarle a reconocerse desde ya, como el héroe de su propio viaje!
Y así surgió mi primer latido al escribirte, porque hoy más que nunca estamos construyendo puentes, oportunidades, redes y sueños en tierras lejanas que dejaron de ser un lugar en el mapa para convertirse en el sitio donde hacemos vida.
Mientras le daba estructura a esta carta, recordé que la migración ha sido una constante en mi vida ya que, desde niña, cuando mi familia se mudaba de ciudad en ciudad en Venezuela por el trabajo de mi papá, embalar, desempacar y volver a empacar era parte de nuestra rutina familiar.
Mudarme de país a mis 39, con mi madre y mi hijo de casi 5 años (para aquel entonces), no iba a ser la excepción; pero espera, que con una sonrisa en mi rostro mientras recuerdo esos tiempos, puedo declarar abiertamente que lo único diferente era que en vez de cajas que organizar, teníamos solo dos maletas por desempacar.
A 8 años de haber tocado por primera vez el aeropuerto de Barajas, doy FE que “Migrar se aprende”, porque esto va más allá de cruzar fronteras, aquí hay que tener guáramo para transitar nuestras emociones cada día que pasa y eso te convierte en héroe o heroína de tu propio viaje. Migrar no es solo cambiar de lugar… es recordar que tú eres el lugar y partiendo de esa premisa, todo se puede lograr.
Mis primeros años en España estuvieron llenos de desafíos, momentos de desarraigo, noches de nostalgia y decisiones que parecían montañas imposibles de escalar. Sin embargo, elegí transitar el camino empedrado (como cariñosamente le llamo a los momentos desafiantes en mi libro) desde la GRATITUD y es que aunque te cueste creerlo por cada lección, había una mano amiga, por cada puerta que se cerró una oportunidad inició y por cada sueño que parecía lejano, una realidad se creó.
Recuerdo como montaña imposible de escalar, ese requerimiento OBLIGATORIO que teníamos que cumplir quienes solicitábamos “Asilo” en el que NO estábamos autorizados a trabajar sino hasta 6 meses después de emitida la solicitud. Fue en invierno, pero no cualquier invierno, el invierno más fuerte de los últimos veinte y tantos años en España (qué puntería), ya mi hijo iba al cole y yo tenía que hacer algo por mi vida, porque como me quedara en casa me habría vuelto loca.
Se me ocurrió apuntarme como voluntaria a Cruz Roja Española, en el área de empleo y comencé a dictar cursos. ¿Qué logré? Probar mis talleres y cursos en España, con jóvenes que suelen ser bastante exigentes y someterme a la evaluación no solo de mis alumnos sino también de esa prestigiosa institución.
Pero ya va que esto no queda aquí, todavía hay más eventos en el camino empedrado transitado en España.Conseguir empleo fue una aventura muy desagradable al principio, porque las ofertas no estaban claras, no tenía experiencia en España (y esto era algo que valía mucho al momento de seleccionar al candidato), no tenía referencias locales, en fin, una locura.
Mi primer empleo fue en una clínica dental, duré 1 semana, luego entré a una empresa de deportes (no tenía ni idea de eso, pero aprendí) por un contrato de 12 horas semanales y llegó la pandemia, obviamente me echaron y justo cuando a todo el mundo lo estaban despidiendo de sus trabajos porque la pandemia se extendía, contra todo pronóstico, a mí me estaban contratando para abrir una nueva línea de negocios en una empresa de publicidad, reconocida en la región, gracias a un proyecto de coaching estratégico que había ejecutado el año anterior.
De mis experiencias en el camino empedrado, podría escribir otro libro pero la verdad me gusta más la idea de invitarte a ser paciente, respirar mientras caminas, valorar cada persona que aparece en tu ruta y recordar que la vida solo se entiende en retrospectiva, muchas veces tenemos que avanzar para poder comprender el por qué de esas situaciones tan pero tan duras que en ocasiones nos toca vivir.
Si tuviera que hacer un balance sobre la migración, éste ha cerrado en positivo, porque la migración me ha dado:
- Una nueva tierra que ya es mía,
- Un hijo preadolescente que me enseña a mirar la vida con valentía,
- Una madre que lleva cada vez mejor su adaptación,
Y por si fuera poco: un libro escrito para conquistar tu corazón.
Si estás fuera de tu país y te está costando adaptarte, tus emociones están revueltas y estás dudando de la decisión que tomaste, recuerda que YA LO LOGRASTE, que es momento de conocer cómo es que se vive ahí (donde te encuentras) y que la riqueza habita en ti, que todo evento tiene un propósito, que eres más fuerte de lo que crees, más capaz de lo que imaginas y más digno de lo que alguna vez te dijeron que eras.
Nadie dijo que fuera fácil, pero imposible tampoco.
Y termino esta carta con muchísima ilusión, recordándote que:
Donde tu historia es un puente y tu experiencia recorrido, tendrás razones muy fuertes, para crear una vida con SENTIDO.
Gracias por atreverte, gracias por abrazarte, segura estoy que la vida no tardará en compensarte».
Marian Pineda
¿Quieres responderle? Escribe a coachmarianpineda@gmail.com
