Stefany Acosta salió de Venezuela junto a su madre. Ella pertenecía al Sistema de Coros Juveniles e Infantiles del Estado Miranda.
«Comenzó desde los tres años junto a su profesora Karen quien le fue sembrando esa pasión por su instrumento, el chelo. Al tener que salir de nuestro país ella sufrió mucho: otro país, otras culturas… Hicimos un recorrido muy largo, primero a Ecuador y finalmente a España. Es aquí donde ella sintió más la falta de estar activa en la música y más cuando íbamos a buscar información y nos decían: si no tienes instrumento no puedes ingresar.
Fue duro pero, de repente un  familiar nuestro, en Miami, nos envió imágenes del concierto en Madrid y eso me lleno de ánimo para contactar a la Fundación Código Venezuela.
Recibimos la gran sorpresa de que había un instrumento y que se lo darían. No puedo explicar tanta emoción, ¡nunca lo olvidaremos!
Ahora está aquí en Barcelona junto a su profesora de toda la vida, que también salió de Venezuela y están comenzado una orquesta pequeña impartiendo lo que saben hacer los venezolanos:  mucho amor, talento, talento y más talento.

Gracias a Código Venezuela hoy muchos jóvenes como mi hija tienen una luz de esperanza en sus ojitos porque están haciendo lo que aman: ¡música!»

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