Para Javier Doubront, migrar es empezar otra vida desde el primer papel. Un nuevo documento de identidad, un nuevo número de la Seguridad Social, nuevos amigos y una ciudad que aprender a leer. Lo dice sin dramatismo y con la serenidad de quien preparó cada paso: «no es fácil emigrar, no es fácil, es un nacer de nuevoq».
Hoy Javier dirige Chamos Burger, una marca con dos locales en Valladolid que lleva el sabor venezolano al público español, y ya prepara su tercera sede. En Familia Venezuela quisimos conocer la historia detrás de ese crecimiento y los aprendizajes que comparte con quienes están pensando en emprender en España.
Un emprendedor que eligió planificar
Javier lleva el emprendimiento en la sangre, en Venezuela se dedicó a la compraventa de carros y de inmuebles, y tuvo una fábrica de harina con la que distribuía producto en Carabobo. Esa trayectoria le enseñó que montar un negocio exige carácter, y también le enseñó a distinguir dos actitudes que suelen confundir la gente: «No tengo miedo, mas soy prudente, que son dos cosas diferentes».
Esa prudencia marcó su segunda llegada a España. Javier ya había vivido en el país en 2007, así que conocía a grandes rasgos cómo funcionaba el sistema, y además contaba con amigos en Valladolid y en Canarias. Por eso su salida de Venezuela fue programada, y por eso insiste tanto en que quienes van a migrar se planifiquen. Empadronarse, regularizar la documentación y conseguir el permiso para trabajar legalmente son pasos que muchas personas descubren al llegar, cuando conocerlos antes hace el proceso mucho más llevadero.




De Las Palmas a Valladolid: el camino hasta Chamos Burger
Tras instalarse en Valladolid, Javier analizó los escenarios posibles y la hostelería le llamó la atención de inmediato. Es un sector que ofrece trabajo rápido, que deja beneficios y que muchas personas evitan porque exige mucho sacrificio. Con esa idea se fue a Las Palmas de Gran Canaria, donde una amiga le recomendó un local de comida venezolana. Allí trabajó diez meses y aprendió el oficio desde dentro, entre empanadas, arepas y servicio de barra. En esa etapa nació su inquietud: eso era lo que quería hacer.
Su recorrido siguió por Galicia, donde intentó abrir un negocio, y por Madrid, donde llegó a montar un bar en Moncloa. Un problema legal lo obligó a traspasar ese local, y regresó a Valladolid con un plan muy definido: abrir una cocina ciega para trabajar solo con pedidos a domicilio a través de las plataformas de reparto.
Antes de decidir qué cocinar, Javier estudió el mercado. Notó que casi todas las personas venezolanas que piensan en un negocio de comida piensan en arepas, tequeños, empanadas o pabellón, y que la comunidad venezolana en Valladolid todavía era pequeña para sostener un negocio dirigido solo a ella. Su apuesta fue otra combinación: productos con identidad venezolana pensados para el paladar español. Así llegó el nombre, la unión de «chamos», una palabra muy nuestra, con «burger»; además del menú, con recetas como la salchipapa o la parrilla adaptadas, prueba tras prueba, hasta dar con lo que gustaba a su clientela.
El resultado habla por sí solo: Chamos Burger tiene hoy dos sedes consolidadas en Valladolid, con valoraciones de 4,9 y 4,7 en Google, según nos contó Javier. Para elegir la ubicación de la tercera sede hizo una encuesta entre Burgos, Salamanca, Ávila y Palencia, y Palencia ganó con un 87 % de los votos. Ahora está completando allí el estudio de mercado.
Buena parte de ese crecimiento se apoyó en las redes sociales. Al principio trabajó con Instagram, TikTok e influencers, y después empezó a hacer su propia publicidad: «¿quién más que tú para vender tu producto? Nadie lo va a hacer mejor que tú». Con el tiempo sumó a una persona con trayectoria en el mercado español para gestionar sus redes, porque la mayor parte de su clientela es española y entender a ese público marca la diferencia.
Te compartimos la entrevista completa con Javier Doubront:
Los consejos de Javier para emprender en España
Este emprendedor repite la importancia de orientarse bien, su primer obstáculo en España fue la documentación, y cuando la tuvo en regla descubrió el siguiente: la burocracia de un negocio. Para emprender en hostelería lo habitual es darse de alta como trabajador autónomo en la Seguridad Social, una figura que él compara con el comerciante que trabaja con firma personal en Venezuela. A partir de ahí llegan las obligaciones fiscales con la Agencia Tributaria, y su experiencia es clara: en su primer año no presentó a tiempo la declaración de la renta por desconocimiento. Aunque una nueva asesoría le resolvió el problema, tuvo que asumir una sanción; por eso recomienda contar desde el principio con una buena gestoría, el equivalente a lo que en Venezuela llamamos contador.
El local merece la misma atención, es necesario comprobar que la licencia de actividad esté en vigor y que el espacio tenga salida de humos al tejado, un requisito básico para cocinar. También aconseja revisar que el local cumpla la normativa de accesibilidad vigente, por ejemplo en el acceso a los baños para personas en silla de ruedas, porque adaptarlo después puede obligar a una reforma completa. A esto se suman las fianzas, los avales y, en algunos casos, el pago de un traspaso. Su primer local lo abrió lejos del centro precisamente porque le pedían menos requisitos. Si vas a contratar personal, añade, verifica que los permisos de trabajo estén activos y al día, porque las sanciones son elevadas.
Para financiar un proyecto, Javier menciona a las Cámaras de Comercio. Cuenta que ayudó a un amigo a presentar su proyecto de pastelería ante la Cámara de Comercio en Galicia y que, con su aval, el banco le aprobó unos 27.000 euros. La red de Cámaras tiene convenios con MicroBank, el banco social de CaixaBank, para conceder microcréditos a personas emprendedoras que presentan un plan de empresa con informe favorable de viabilidad. Las condiciones dependen de cada convocatoria, así que lo mejor es acudir a la Cámara de Comercio de tu provincia y preguntar por sus programas de apoyo al emprendimiento.
Si estás dando tus primeros pasos, en la app Venezuela Virtual de la Fundación Código Venezuela encuentras webinars gratuitos, orientación legal, guías para tu proceso en España y un espacio para buscar y ofrecer servicios dentro de la comunidad venezolana. Es un buen punto de partida para informarte antes de tomar decisiones y para dar a conocer tu proyecto entre personas que entienden tu historia.

Cada caso es distinto, por eso te recomendamos confirmar los requisitos concretos de tu negocio con una gestoría y con el ayuntamiento donde quieras instalarte.
Más allá de los trámites, Javier deja un mensaje para toda la comunidad. Empezar de cero en España es una oportunidad, y la reputación que se construye hoy beneficia a quienes llegan mañana: «Aquí creen en uno. Aquí creen en ti». Los inicios cuestan, reconoce, pero las puertas se abren con trabajo, honestidad y transparencia. Su primer local le costó mucho, el segundo lo consiguió con muchas más facilidades y el tercero ya está en camino.
Esa es la huella que Javier quiere dejar con Chamos Burger: un negocio que lleva el nombre de nuestra tierra y una forma de trabajar que abre camino. Lo resume con una frase que sirve para cualquier persona venezolana que hoy está empezando en España: «Yo he tratado de hacer las cosas bien para no cerrar las puertas a mis compañeros que vienen atrás».