Por El Faro de Melilla – El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, recibió este jueves en el despacho de Presidencia a representantes de la Fundación Código Venezuela, encabezados por Ultano Kindelán y su gerente general, Beatriz Octavio, en un encuentro centrado en estudiar fórmulas de colaboración para favorecer la integración de inmigrantes venezolanos en Melilla.
La reunión se enmarca en la estrategia de la entidad de reforzar su presencia institucional en distintas comunidades españolas con el objetivo de canalizar oportunidades laborales y educativas para los ciudadanos venezolanos residentes en España. Según explicó Kindelán, actualmente “tenemos al último conteo como 500.000 venezolanos en España”, una cifra que —según precisó Octavio posteriormente— podría situarse incluso en torno a los 600.000.
“Estoy en Melilla para ayudar a los venezolanos inmigrantes en España a integrarse en nuestro país. Y Melilla es una ciudad que ofrece muchos atractivos para las familias venezolanas que tenemos buscando una integración social en España”, afirmó Kindelán tras el encuentro con Imbroda. “Hemos venido a hablar con el presidente de la comunidad para ver cómo podemos colaborar para ayudar a Melilla y a nuestros inmigrantes”, añadió.
Melilla como destino de integración
Durante su intervención, el representante de la fundación subrayó que la ciudad puede representar una oportunidad tanto para las familias como para profesionales cualificados. “Estamos encantados de pasear por Melilla, que es una ciudad muy agradable”, señaló, destacando el potencial de la ciudad como entorno acogedor.
Kindelán explicó que la visita surgió “a través de un contacto, un amigo de mi colega Beatriz Octavio”, y que tanto la fundación como el propio presidente Imbroda consideraron que “podía ser una buena idea tratar de ver cómo ayudar a los venezolanos a integrarse en nuestra sociedad a través de Melilla”.
Aunque no existe aún un censo detallado de venezolanos residentes en la ciudad, la fundación tiene constancia de un pequeño núcleo a través de redes sociales. “No directamente, pero sí a través de las redes sociales. Estamos conscientes de que hay un núcleo pequeño aquí y eso puede ser muy bueno, muy acogedor para las próximas familias que se puedan integrar”, indicó.
La intención, según detallaron, es contribuir a consolidar esa comunidad y convertirla en punto de apoyo para futuras llegadas, generando redes de contacto y acompañamiento.

Los tres pilares
La Fundación Código Venezuela basa su labor en tres grandes ejes: inserción laboral, asesoramiento legal y formación académica. “Quizás la primera debía ser ofrecer ayuda legal para la integración social, es decir, permisos de trabajo, residencia, etcétera”, explicó Kindelán, quien destacó la importancia de facilitar la regularización documental como paso previo a la empleabilidad.
La entidad ha desarrollado una aplicación móvil, disponible en Google Play y Apple Store bajo el nombre ‘Venezuela Virtual’, que ya cuenta —según detallaron— con 47.000 usuarios en España. En ella se publican actualmente “1.500 ofertas de empleo” y cerca de “800 ofertas de becas”.
“El empleo es muy importante”, insistió Kindelán. “La ayuda legal para conseguir su documentación también. Y la tercera parte es educación”.
En este ámbito, la fundación mantiene acuerdos con una docena de universidades para facilitar el acceso a programas de máster que permitan a profesionales venezolanos homologar o complementar sus titulaciones. “Un odontólogo que llega a España, muy buen odontólogo, no puede trabajar porque no tiene permiso de trabajo o no tiene homologada su titulación. A través de un máster que se puede sacar en un año. Una vez que haya conseguido esa titulación, ya puede trabajar”, ejemplificó.
Las becas, subrayó, se convierten así en “una vía para conseguir su titulación” y facilitar la integración laboral en España.
El atractivo del bono demográfico
Por su parte, Beatriz Octavio puso el acento en el perfil demográfico y profesional de la diáspora venezolana. “Han salido más de nueve millones de venezolanos del país, 600.000 están aquí en España”, afirmó. “Lo más importante son las características de estos venezolanos: 84 por ciento son menores de 44 años y más de la mitad de los que se han ido a cualquier país, con excepción de Perú y Colombia, son profesionales. En España ese número es 60 por ciento”.
A su juicio, se trata de un importante capital humano. “Imagínense el capital humano. Somos un bono demográfico y Melilla está interesada en capitalizar parte de ese bono demográfico como nos gusta llamarnos”.
Octavio insistió en que el enfoque de la fundación huye de narrativas negativas. “No queremos nunca ser asociados con palabras como crisis o catástrofe, queremos ser asociados con palabras como futuro y posibilidad”, subrayó. En ese sentido, aseguró que la labor de la entidad será “vender Melilla y explicar las bondades de vivir aquí para que los venezolanos profesionales quieran venir e integrarse”.
Tras apenas unas horas en la ciudad, expresó una impresión positiva: “La verdad es que me parece una opción maravillosa para mis compatriotas”.
Sin cifras cerradas
Preguntados por el número de familias o profesionales que podrían trasladarse a Melilla, los representantes de la fundación reconocieron que aún no existen cifras cerradas. “No hemos hablado de cifras porque nosotros dependemos de las ofertas de empleo”, explicó Octavio.
El acuerdo inicial contempla que la Ciudad Autónoma remita a la fundación ofertas laborales concretas —“cualificadas o no cualificadas”— para que esta pueda canalizar candidaturas a través de su plataforma. “Ahora la comunidad de Melilla nos va a empezar a mandar ofertas concretas para nosotros poder ir enviando currículums y ustedes aquí decidir a quienes quieren contratar o no”, detalló.
Entre los perfiles mencionados durante la reunión figuran médicos y profesionales sanitarios, pero también trabajadores del sector de la construcción. “Estábamos hablando de médicos, pero también de la necesidad de traer profesionales de la construcción”, indicaron.
La fundación tiene previsto mantener contactos con entidades locales, entre ellas una clínica que busca médicos, así como con profesionales venezolanos ya asentados en la ciudad. “Queremos ir a conocer a un par de venezolanos para intentar a través de ellos llegar a otros y crear dentro de la Venezuela Virtual una comunidad que se llame ‘Venezolanos en Melilla’”, avanzó Octavio.
La apuesta educativa
Uno de los aspectos que, según Kindelán, resultó más interesante del encuentro con el presidente Imbroda fue la proyección educativa de la ciudad. “Nos ha hablado de los programas, sobre todo quizás lo más interesante es la idea de ampliar la oferta educativa de Melilla a través de la nueva titulación de Inteligencia Artificial”, explicó.
La ambición, según trasladó, es incrementar el número de estudiantes universitarios de 3.000 a 5.000 en los próximos años. “Me parece que sería estupendo hacer que Melilla pueda potenciar su oferta educativa”, señaló.
La fundación no descarta que, además de familias, también estudiantes venezolanos puedan optar por cursar estudios en la ciudad si se consolida una oferta académica atractiva. “Sí, sobre todo familias, estudiantes también, ¿por qué no? Si hay una buena oferta, ¿por qué no?”, apuntó Kindelán.
El encuentro supone, en definitiva, un primer paso para explorar la captación de talento venezolano como vía de refuerzo demográfico, profesional y académico para Melilla. A la espera de que se concreten las primeras ofertas de empleo y se activen los mecanismos de colaboración, ambas partes coincidieron en la oportunidad de establecer puentes que favorezcan tanto el desarrollo de la ciudad como la integración de una comunidad que, según la fundación, quiere ser identificada con “futuro y posibilidad”.
